Educación Sexual

Educación Sexual en la familia
y en la escuela

Por Rafael Monroy
Psicoterapeuta y sexólogo
Contáctalo: monroy@iteso.mx

Los datos estadísticos han demostrado que el comportamiento sexual de los adolescentes de hoy no es muy diferente al que tenían los adultos de hoy cuando eran adolescentes también. Es decir, que entre el 50% y 80% de ellos tuvieron relaciones coitales antes del matrimonio, una gran mayoría de ellos, al igual que los adolescentes de hoy, no usaron algún método para protegerse de algún embarazo y una proporción similar a la de los jóvenes de hoy también abortó. La razón de esta conducta repetitiva está relacionada con el tipo de educación sexual que recibieron los adolescentes de antes y los adolescentes de hoy.

Algunos sectores conservadores de la sociedad han cuestionado que en las escuelas se imparta educación sexual con el argumento de la sexualidad se debe enseñar en la familia. Pretender que esto sea así es como pretender que las matemáticas o las ciencias naturales se enseñen en el seno de la familia. Sin embargo esta actitud ha impedido que existan espacios formales de educación sexual en las escuelas. Además de la preponderancia de las prácticas de “terrorismo sexual” con las que suponen que el adolescente se abstendrá de las relaciones coitales. Es mas que evidente que los adolescentes, independientemente de las prohibiciones, decide iniciar su vida sexual coital.

A ningún adulto le gustaría que sus hijos adolescentes tuvieran un embarazo temprano o que se contagiaran de VIH SIDA, sin embargo es curioso analizar las actitudes que asumen y las estrategias ineficaces que usan para evitar que se embaracen y prevenirles del VIH SIDA. Creen que educar en la sexualidad es hablarles de sexo y prohibirles practicarlo es suficiente para que sean responsables del manejo de su sexualidad. Les guste o no a los adultos, un porcentaje importante de adolescentes inicia su vida sexual coital.

Las políticas de educación sexual de otros países mas abiertos han demostrado que una formación en autonomía y responsabilidad más que en prohibiciones, ha generado, entre otras alternativas, la decisión de postergar o abstenerse pero no por represión, sino por opción, por la conciencia de que aun no se está list@, de que no se desea o que aun no es el momento.

La mayor parte de los adultos dicen que se cuiden pero muy pocos enseñan realmente cómo hacerlo y cómo protegerse de los riesgos naturales de la vida coital: embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y conflictos emocionales. Por ejemplo, sugieren a los jóvenes (varones) que usen condón pero en el 90% de los casos NO enseñan cómo hacerlo. En el caso de las mujeres ni siquiera les hablan de eso porque asumen que no tendrán relaciones sexuales. Esto no solo es irresponsable, sino sexista.

Es un hecho que los adultos tienen un temor irracional de que la enseñanza de métodos anticonceptivos “incite” a tener relaciones sexuales, que les de “vía libre” al sexo. Pero no quieren reconocer que con información o sin información, sus hijos decidirán iniciar su vida sexual. Si se les habilitara para el manejo adecuado de estos métodos, tendrían mas posibilidades de vivir el sexo coital realizante y responsablemente, antes o dentro del matrimonio. Nada indica que informar y enseñar sobre métodos anticonceptivos expone a los jóvenes para que inicien su vida coital, pero iniciar la vida coital sin esta información si implica un riesgo para la vida sexual de jóvenes y adultos.

“La responsabilidad con la cual los miembros de una sociedad vivan su sexualidad será directamente proporcional a la responsabilidad con la cual la sociedad adulta se haga cargo de una buena educación sexual para la niñez y la adolescencia”

                                                        Leonardo Romero

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