Educación Sexual

¿Por qué es beneficioso dar educación sexual
a niños, adolescentes y adultos con déficit mental?

Por: Prof. Maria Marta Castro Martín
Especialista en Estimulación Temprana y Educación Sexual
Buenos Aires –Argentina
www.estimulosadecuados.com.ar

El objetivo fundamental de la educación es proveer a las personas las destrezas necesarias para su supervivencia y para su inclusión social, desarrollando al máximo sus potencialidades físicas y psíquicas. Es encaminarla para conseguir su autoafirmación, y su autonomía e independencia: Algo que necesita la persona con déficit mental en mayor medida que otras personas.

Para su desarrollo normal, es necesario que el discapacitado mental pueda convivir a gusto con los demás, y que le sean permitidas iniciativas personales.

Todos los humanos tenemos derecho a la educación. Por lo que la educación en personas con trastornos en su desarrollo cognitivo se plantea los mismos objetivos que la educación en general: ofrecer el máximo de oportunidades a cada individuo para que alcance el mayor desarrollo posible de sus capacidades.

Se habla muy poco de las aspiraciones del deficiente mental, de sus necesidades, de sus gustos y preferencias. Sin embargo, de habla en exceso de su infantilismo, de su incapacidad para comprender y asumir responsabilidades. Pero la situación es que desde siempre se les ha educado así, como si fueran niños eternos.

Hay que pensar en su plan de vida y en una educación encarada a un objetivo de existencia adulta, lo más autónoma y plena que permitan las capacidades de la persona con capacidades y necesidades diferentes.

La persona con deficiencia mental, tiene derecho a vivir y manifestar su sexualidad y tiene el derecho a una educación adaptada a su nivel madurativo, que le lleve a alcanzar el mayor grado posible de autonomía.

El objetivo es favorecer una conducta sexual positiva, ajustada, libre y responsable; en consecuencia, no se puede negar a los deficientes mentales el derecho que tienen a recibir una educación sexual de calidad que les permita ir conociendo, asumiendo y desplegando esa potencialidad que llevan internamente.

Es necesario educar su dimensión afectivo-sexual, cualquiera que sean sus limitaciones o incapacidades. Por tanto, la educación sexual de dichas personas es un derecho básico y lo contrario admite minimizar la condición personal del deficiente mental.

El objetivo último es alcanzar su bienestar integral.

Una vez que hemos reconocido el derecho a una educación sexual de calidad, es tarea de los diversos agentes sociales hacerlo efectivo, preparándose adecuadamente.

En la educación de niños ,adolescentes y adultos con déficit mental , tanto padres como profesores y profesionales  tienden a adoptar en este tema actitudes más conservadoras de las que ellos mismos viven, lo que dificulta alcanzar un acuerdo que favorezca un tratamiento natural de estas cuestiones.

La educación sexual no puede reducirse a una simple información biológica o de los aspectos higiénicos y sanitarios inherentes al tema, pues todo ello conduce a una comprensión cercenada de la personalidad global del individuo.

La sexualidad está al servicio de la capacidad de amar de la persona e integra en sí mismo tres dinamismos: genitalidad, sensualidad y amor. Todos estos aspectos deben ser tenidos en cuenta a la hora de proponer una educación sexual valida en la perspectiva de la salud y el bienestar integral de la persona.

Las dificultades no pueden suponer una excusa para afrontar con realismo y seriedad el tema de la necesaria educación sexual de los deficientes mentales. Será más necesario que nunca el diálogo franco de las diferentes partes involucradas y la formación permanente de todos ellos.

Los deficientes mentales son sexualmente activos; por ello y por su propia incapacidad, necesitan información y asesoramiento continuado en un lenguaje ajustado a su capacidad acerca de lo que implica la sexualidad. El hecho de negar que esa situación entrañe un peligro (embarazo, enfermedades de transmisión sexual) si no se orienta sería negar la realidad. La ignorancia en estos casos es potencialmente peligrosa. Cuanto más se desenvuelven con los demás en el seno de la comunidad social, más riesgo existe de que, sin una educación sexual, esas personas sufran abusos.

Es esencial la adecuada preparación del educador sexual y, en particular, es necesario que haya asumido su propia sexualidad de forma positiva y con madurez.

El proceso de socialización que vive el ser humano ejerce una influencia primordial en su desarrollo. El modo en el que el individuo experimente la vida afectivo-sexual en los primeros estadios de su desarrollo será determinante para el futuro.

Cuando una persona llega a la vida adulta sin muchas perspectivas de futuro, cuando no se ha suscitado y formado un adecuado sentido de reserva y pudor, cuando las relaciones que se establecen son sólo con cuidadores u otros individuos con discapacidad, no debe extrañar que se manifieste una gran fragilidad y que la interacción social se inmadura emocionalmente hablando .

Tener un amigo y establecer un vínculo estable con una persona del otro sexo va a posibilitar la maduración del sujeto y establecer nuevos vínculos cada vez mejores.

Acerca de las normas morales en la educación sexual de las personas con deficiencia mental, no hay un modelo único de concebir y vivir la sexualidad.

El valor ético y el juicio moral concreto, construyen a la persona y al grupo. Las normas morales han de formularse y entenderse, y debemos ser conscientes que no hay una moral absoluta, sino una que funciona en la mayoría de las personas.?Las normas morales serán una herramienta para accionar con mayor libertad y tranquilidad. Ya que otorga un marco referencial de conducta a seguir en diferentes situaciones.

La institución familiar educa más por el ambiente que logra crear y el sistema de valores que adopta, aun de forma inconsciente, que por cualquier otro método. De la calidad de su familia dependerá el conseguir, o no, personalidades equilibradas, felices, responsables, en cada uno de sus miembros, tenga o no deficiencia.

Los padres tienen el derecho, y el deber fundamental de proporcionar la adecuada educación sexual a los hijos. Los agentes socializadores tienen la tarea de colaborar con los padres en su función.

Para las familias con hijos disminuidos, el paso de un estadio evolutivo a otro puede ser muy estresante, particularmente si no se ha preparado a los padres. Muchos padres pueden sentir que la responsabilidad a la que deben hacer frente ante el desarrollo bio-psico-sexual de sus hijos  es abrumadora.

Es importante realizar un trabajo en conjunto entre los profesionales y la familia. Hay que comprender la conflictiva de cada familia y organizar la prevención e implementar eficazmente los servicios terapéuticos y de apoyo.

Los padres que ponen barreras a la acción educativa en el terreno sexual no son conscientes de que si el profesional suprime toda actividad al respecto, el niño, adolescente o adulto con déficit obtendrá la información por otras vías, mucho más inadecuadas, que marcan el desarrollo psicosexual de individuo.

Las instituciones de educación especial debe asumir su propia y específica idoneidad en esta materia, reconociendo y advirtiendo la importancia decisiva de este tema en la progresiva maduración y afianzamiento de la personalidad del retrasado mental. Los profesionales deben colaborar con las familias y, de ser necesario, suscitar la preocupación por estos temas y asumir en gran medida el peso de la tarea.

El niño crece dentro y fuera de la familia, por tanto su educación sexual debe realizarse en los dos ámbitos, con diálogo y compromiso por parte de todos.

Para lograr este compromiso es necesario que los padres estén preparados. Hay que señalar que se trata de un propósito común, en el que deben se deben acompañar y progresar unidos, modificando también juntos las posibles disfuncionalidades que vayan surgiendo.

Si consideramos que la sexualidad es una dimensión nuclear de la persona, un factor importante en el logro de su equilibrio psicosomático se ha de concluir que la educación sexual es un elemento principal del proceso educativo.
La educación social busca facilitar al niño y al joven el adecuado desarrollo de su sexualidad y afectividad para que vaya aprendiendo a compartir con los demás, como medio privilegiado de encuentro interpersonal.
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