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Actitudes que Curan:
La relación entre la mente y la salud

Por: Amparo Pastor

Nuestro modo de ver la vida, nuestras creencias y nuestros sentimientos influyen en nuestra salud. Es esencial cultivar actitudes para sanar nuestro cuerpo y nuestras emociones.

He aprendido quererme mas y a castigarme menos. Acepto mejor mi situación y no destino… Cada día intento disfrutar todo lo que puedo de mis hijas. Además, mis últimos análisis han sido algo mejores… No se que pasara, pero me siento mucho mas en paz ahora”.

Escuchar años atrás estas palabras a una mujer con la leucemia en el Center for Attitudinal Healing (Centro para Sanar las Actitudes) de Sausalito, California (EE UU), y contemplar la serenidad de su mirada fue algo que no voy a olvidar nunca.

El amor y el respeto con lo que niños, jóvenes y adultos, personas sanas y enfermas, sus familiares y/o cuidadores y aquellos que estaban experimentando duelos iban a expresar sus emociones y eran escuchados sin juicio ni critica y con total aceptación, marco un antes y un después en mi relación con la vida y la muerte y en mi concepción sobre la salud y la enfermedad. Allí aprendí que la culpa y el temor no solo hacen estragos en nuestra vida emocional sino que también afectan a nuestro cuerpo. Que apegarnos a los pensamientos sobre el pasado y anticipar lo que nos sucederá en el futuro no es más que un obstáculo que ponemos a nuestra felicidad. Y que eso nos crea una gran frustración y propicia que nos relacionemos con los demás, y con nosotros mismos, de una gorma agresiva.

Tras años de practica y enseñanza, he podido experimentar que, cambiando nuestras ideas, lo que nos contamos sobre nosotros y los demás, podemos sustituir la tensión, la ira, la enfermedad y el temor por al paz interior y el bienestar. He comprobado que, a un nivel profundo, la salud reside en la paz interior y la curación consiste en liberarse del miedo.

Nuestro bienestar corporal y emocional influye
en nuestra forma de pensar, sentir y actuar

El doctor Gerald G.Jampolsky, psiquiatra americano, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Facultad de Medicina de la Universidad de California y autor del libro básico de la curación por la actitud Amar es liberarse del miedo (Ed. Los Libros del Comienzo), comprobó trabajando en el área de oncología de un hospital infantil como las actitudes- los pensamientos y sentimientos que albergamos en nuestra mente- desempeñan un  papel importante en nuestra capacidad de recobrarnos de la enfermedad y de mantenernos sanos. A partir de esta experiencia, el doctor Jampolsky fundo en 1975 el primer centro para curar las actitudes (Center for Attitudinal Healing) Estados Unidos. Hoy existen más de cien centros s de este tipo en todo el mundo

La curación por la actitud o Sanación de actitudes es un sistema de desarrollo personal útil para prevenir la enfermedad, para apoyar el propio proceso de curación y para transformar nuestra manera de relacionarnos, preparándonos también para apoyar en otros en esa misma dirección.

Se trata de un proceso encaminado a sanar la mente que repercute favorablemente sobre el cuerpo, modificando la percepción acerca de los acontecimientos, las personas y nosotros mismos para poder experimentar bienestar y paz interior. En definitiva, la Sanación de actitudes constituye un modo de vida aplicable en cualquier contexto y momento, en la salud y en la enfermedad.

Cambiar nuestra actitud ante la vida
previene enfermedades y transforma nuestras relaciones.

Los principios de la curación por la actitud son premisas encaminadas a transformar el modo en que  contemplamos y percibimos el mundo y a nosotros mismos posibilitando que vayamos liberándonos de apego de nuestro “yo” al miedo, a la ira y a los pensamientos agresivos y destructivos. Para cambiar nuestras creencias, solo hay que tener cierta voluntad de contemplar nuestras vidas de un modo diferente. Cambiando nuestros pensamientos y nuestras actitudes podemos cambiar el mundo que experimentamos.

Cultivar las actitudes que curan nos libera
de sentimientos como la culpa, la ira y el miedo.

En nuestras vidas cotidianas, el sistema de las actitudes que curan conlleva favorecer las actitudes saludables y no cultivar insanas. Las actitudes saludables son todas aquellas que incorporan a nuestra vida ingredientes de perdón, predisposición consciente a pensar, sentir y actuar positivamente, y la tendencia a aportar por el amor en vez de por el miedo y por la paz en vez de por el conflicto.

Las actitudes insanas son pensamientos, sentimientos y conductas que no favorecen nuestro bienestar ni, por lo tanto, nuestra salud. Entre estas actitudes están: la inclinación a sentirnos desesperados y desamparados ante perdidas de relaciones a sentirnos victimas y no protagonistas de las circunstancias, a estar a la defensiva, a parecer constantemente buenos ante los demás reprimiendo nuestra autenticidad o a rechazar el cariño que en el fondo deseamos.

Otras actitudes que no aportan felicidad ni salud, ni a nosotros ni a las personas que nos rodean, son: la autocompasión – pensar “pobrecito de mi”-, el espíritu derrotista- decirse ante cualquier obstáculo “no puedo  con la situación…”-, la queja, la critica, la autocrítica, el juicio y el prejuicio constantes y el etiquetar sistemáticamente a los demás.

Al incorporar a nuestras vidas las actitudes que curan, también contribuiremos al desarrollo de nuestra inteligencia emocional. Esta es fundamental para regular nuestras relaciones tanto con nosotros mismos como con los demás.

La inteligencia emocional nos permite reconocer nuestros sentimientos y tomar las riendas de nuestros impulsos emocionales; no buscar recompensas inmediatas a regular nuestros impulsos animo; evitar  que la angustia interfiera  a nuestras facultades racionales y, por ultimo, motivarnos a perseverar a pesar de las posibles frustraciones de la vida.

La inteligencia emocional es la capacidad de empalizar y confiar con los demás, de comprender sus sentimientos y de manejar nuestras relaciones.

Desarrollar actitudes saludables, implica mejorar nuestro grado de inteligencia emocional.

Soy totalmente partidaria de que, desde la más tierna infancia, en casa, en la escuela, en la universidad y en la sociedad, eduquemos en todos estos aspectos. Con ellos haremos prevención sobre la salud física y mental de los que nos rodean. Además, al hacerlo también contribuimos a nuestro propio bienestar y Sanación.  No en vano, otro principio de las actitudes que curan dice que “dar es recibir”.

ACTITUDES SALUDABLES

Practica la auto-observación

Darte cuenta a tiempo de cuando vas a adoptar actitudes insanas y aprovechar para practicar las que son saludables solo es posible si la mente esta serena.

Dedica unos minutos varias veces a lo largo del día a parar anteriormente para auto-observarte. Al menos una vez cada hora, céntrate en lo que sientes tanto física como emocionalmente y reposa ahí unos segundos. Después continúa con lo que hacías. Esta práctica es la más importante y la que facilita todas las demás.

Vive el presente

El presente es el único tiempo que existe, puesto que el pasado ya paso y el futuro esta por venir. Cuando le das muchas vueltas a una misma película sobre tu pasado que te genera conflictos y miedo, o deseas cambiar lo que paso, cultivas actitudes no saludables. Es mejor para tu salud física, mental y emocional que aceptes tu historia tal como es y te centres en vivir el momento presente.

Exprésate positivamente

Para no acumular resentimiento y moderar la ira y la culpa, es bueno usar el lenguaje positivo como herramienta de comunicación, No se trata de que digas que esta bien lo que crees que esta mal o te disgusta, ni que minimices lo que para ti es importante. Consiste en expresar claramente tus necesidades con tu lenguaje objetivo. Cuando tengas que expresar algo negativo, deja claro que lo que disgusta es una conducta o una actitud y no a la persona que te diriges. Así, decir “me molesta que no quieras venir conmigo” es mejor que “solo piensas en ti”.

Ama más y teme menos

Contempla el mundo como un lugar de aprendizaje y proponte a diario  a pensar en ti y en los demás como personas que viven  ya sea brindando amor en sus múltiples facetas o pidiendo ayuda a los demás de maneras diferentes. Cada día predisponte consiénteme a encontrar a algo positivo en ti mismo, en los demás y en lo que suceda y expresión. Practica el reconocimiento y el elogio.

Ayuda a los demás

Practica a diario el servicio desinteresado por los demás. Proponte que al menos la mitad de tus acciones cotidianas sean espontáneamente  desinteresadas y da sin esperar nada a cambio.

Abandona el rol de victima

Deja de sentirte una victima del mundo y renuncia a los pensamientos negativos. Si bien es cierto que lo que sucederá no depende solo de ti, también es cierto que tú contribuyes a ello. ¿Cómo? Cambiando tus pensamientos, renunciando a los que te causan dolor y cultivando los que te generen paz interior y te predisponen hacia el perdón, la reconciliación y la unión; tomando la decisión de ver las cosas de otra manera. Piensa y actúa en positivo para sentirte mejor.

Comparte tus emociones

Reúnete con personas que experimentan situaciones similares a la tuya. Con ellas te sentirás escuchado y aceptado sin tener que dar aún “imagen adecuada” a las necesidades o demandas de tu entorno.

Ábrete al cambio

Nuestras actitudes, nuestros patrones habituales de respuesta y nuestra posición general  frente a la vida, en gran medida se determinan por nuestra personalidad y nuestras experiencias. Pero esto no significa que no podamos hacer anda para cambiarlas. Tu puedes decidir que aspectos quieres transformar.

Busca la paz interior

Eres responsable de tu felicidad en la medida en que siempre puedes optar por la paz en vez de por el conflicto. Cuando dudes sobre que hacer o que decir, pregúntate sin con ello contribuyes a la paz o al conflicto, a la reconciliación o a la separación. Cuando mas lo practiques, mas optaras de manera natural por lo saludable.

Aprende a perdonar

Todos los días, antes de irte a dormir, retírate un rato en silencio y soledad, rebobina tu jornada y practica el perdón a ti mismo y a los demás aceptando la realidad tal y como fue. Acepta a los demás y a ti mismo. Como nuestras virtudes y defectos, y concéntrate en las experiencias felices de la jornada.  Descubrirás que esta es la mejor medicina para el insomnio para liberarte del sufrimiento.

Amparo Pastor

Psicóloga y directora de Inherentia, centro de información, psicoterapia y desarrollo personal. Representa en España al Centro para Sanar las Actitudes, creado por Gerald G. Jampolsky

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